El sharenting y sus consecuencias
El término sharenting hace referencia a la práctica de los padres que publican con frecuencia fotos, vídeos o anécdotas sobre la vida de sus hijos en las redes sociales. Aunque a menudo responde a una intención cariñosa, esta sobreexposición crea una huella digital precoz que el niño no ha elegido. Con el paso de los años, estos contenidos siguen estando accesibles y a veces pueden causar vergüenza o molestias en la adolescencia.
La difusión pública de rostros o información personal también conlleva riesgos de seguridad y privacidad. Personas con malas intenciones pueden recopilar estas imágenes o utilizar detalles cotidianos para geolocalizar a la familia. Reducir la publicación pública ayuda a proteger tanto la imagen del niño como su intimidad frente a terceros desconocidos.
- Creación de una huella digital duradera antes incluso de alcanzar la mayoría de edad.
- Riesgo de reutilización o suplantación de identidad de los rostros publicados.
- Posible vergüenza o incomodidad para el niño al llegar a la adolescencia.
- Divulgación involuntaria de lugares frecuentados o rutinas familiares.
Ajustes esenciales en los servicios utilizados
Para limitar los riesgos de fuga de información, el primer paso consiste en cambiar todas las cuentas de redes sociales a modo privado. Es conveniente revisar periódicamente la lista de seguidores e impedir que los motores de búsqueda indexen tu perfil. Recuerda también desactivar siempre la geolocalización automática al hacer o publicar fotos.
El uso de plataformas de intercambio cerradas es una excelente alternativa a las redes sociales abiertas. Para compartir recuerdos cotidianos solo con el círculo familiar más cercano, una solución de organización como FamiOS permite almacenar y compartir fotos en un espacio privado y seguro. Esto evita exponer momentos íntimos a los algoritmos de las redes públicas mientras se mantiene el contacto con los seres queridos.
- Cambiar todos los perfiles personales a modo estrictamente privado.
- Desactivar la geolocalización integrada en las aplicaciones de fotografía.
- Ocultar las listas de amigos y bloquear la indexación en los motores de búsqueda.
- Priorizar los espacios familiares cerrados para las fotos de familia.
Establecer normas con los niños, no contra ellos
La concienciación sobre la privacidad funciona mucho mejor cuando el niño entiende el sentido de los límites establecidos. En lugar de imponer prohibiciones estrictas sin explicación, es preferible hablar abiertamente sobre los posibles peligros de Internet. Pedir permiso al niño antes de publicar una foto suya es una excelente manera de enseñarle el respeto al consentimiento.
Elaborar un acuerdo o contrato familiar sobre el uso de pantallas permite fijar pautas claras y aceptadas por todos. Se pueden incluir normas básicas como no compartir nunca el nombre completo, la dirección o el colegio en Internet. Los padres deben dar ejemplo aplicando estos mismos principios en su uso digital diario.
- Pedir autorización al niño antes de compartir cualquier imagen en la que aparezca.
- Acordar entre todos normas claras sobre los datos que se comparten en Internet.
- Explicar los conceptos de derecho a la propia imagen y consentimiento de forma adaptada a su edad.
- Animar al niño a comunicar cualquier contenido que le haga sentir incómodo.
¿Qué hacer si una foto ya está circulando?
Cuando una foto de un niño termina compartida sin autorización, conviene actuar con método y sin caer en el pánico. El primer paso consiste en contactar directamente con la persona que publicó el contenido para pedirle amablemente que lo retire. Si la publicación la ha realizado un tercero en una red social, se pueden utilizar las herramientas de denuncia específicas sobre el derecho a la propia imagen.
Si la plataforma tarda en reaccionar o se niega a eliminar el contenido, se puede recurrir a vías institucionales. En España, la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) pone a disposición formularios específicos para ejercer el derecho de supresión de datos de menores. Mantener una organización clara, por ejemplo en un baúl o archivo digital seguro como el que ofrece FamiOS para registrar las gestiones, ayuda a hacer el seguimiento de las solicitudes oficiales.
- Hacer una captura de pantalla de la publicación en cuestión como prueba.
- Solicitar inmediatamente la retirada al autor de la publicación.
- Denunciar la foto en la plataforma correspondiente a través de los formularios sobre el derecho a la propia imagen.
- Recurrir a la AEPD o a una asociación especializada en caso de que se deniegue la eliminación.